Pro-Ject CD Box RS2 Tube

Pese a gozar de reputación mundial por el éxito de su increíblemente completo catálogo de giradiscos, la austriaca Pro-Ject Audio Systems es, muy especialmente, una empresa con una pasión declarada por poner el sonido de alta calidad al alcance del gran público… ¡y de hacerlo con clase! ¿Qué quiere decir esto? Pues sencillamente que, para la empresa fundada por el carismático Heinz Lichtenegger, el anterior objetivo no equivale únicamente a “Hi-Fi” en el sentido literal del término, lo que tampoco está nada mal, sino a purismo en clave audiófila. Una filosofía que podemos encontrar, debidamente graduada, en la totalidad de lectores de vinilos comercializados por Pro-Ject, y que, con el tiempo, se ha ido trasladando a una interesante y cada vez más amplia propuesta de electrónicas formada por preamplificadores de fono y de línea, brazos de lectura, cápsulas fonocaptoras amplificadores de auriculares, streamers, amplificadores integrados, lectores y mecánicas de transporte CD, amplificadores integrados, etapas de potencia, fuentes de alimentación externas y cables de conexión.

Una oferta, que, al igual que con la de giradiscos, está estructurada en varias gamas que proponen diferentes niveles de prestaciones y precios, siempre respetando el “leitmotiv” audiófilo de la compañía europea. Es en estas coordenadas donde debe situarse al protagonista del presente Blog: el reproductor de discos compactos CD Box RS2 Tube, nuevo buque insignia de Pro-Ject en fuentes digitales “clásicas” y un verdadero portento en musicalidad por cortesía de un generoso cóctel de soluciones técnicas que abarca desde el uso de válvulas de vacío en la sección de salida hasta una mecánica de precisión. ¿El resultado? Un genuino redescubrimiento del decano de los soportes digitales de audio por un precio de lo más atractivo.

CD: un soporte “antiguo” empecinado en no decir nunca la última palabra
La deslumbrante capacidad de seducción del streaming de audio “Hi-Res” nos hace olvidar a menudo al “padre” del audio “numérico”: el CD, “Compact Disc”, “Disco Compacto”, “Disco Compacto de Audio”, o, hablando en términos estrictos, “Compact Disc Digital Audio” (CD-DA). Tanto, que en no pocos reproductores de música en red o streamers es norma común denominar a la calidad High End mínima “calidad CD”.
Sucede sin embargo que los reproductores de CD llevan sobre sus espaldas décadas de progreso continuado desde que el primero de ellos (el modelo CDP-101 de Sony) vio la luz en Japón a finales de 1982. Esto significa que ha llovido un montón desde las críticas (por parte de las publicaciones especializadas en High End) al carácter “metálico” de un número de grabaciones editadas en el soporte puesto a punto conjuntamente por Philips y Sony en 1980. Y también que las diferentes innovaciones encaminadas a corregir esa evidente falta de musicalidad en términos puristas, se han ido trasladando paulatinamente desde propuestas High End muy elitistas hasta productos hiperasequibles.

Hablamos de mecánicas de transporte, de servocircuitos de control, de convertidores D/A, de filtros digitales, de relojes de sincronismo, de formatos de interconexión, de fuentes de alimentación, condensadores, resistencias, transistores o placas de circuito impreso. Por lo tanto, parece lógico pensar que la suma de los progresos efectuados en cada uno de estos ámbitos debe redundar en mejoras musicales claramente tangibles. Esta es sin ninguna duda la razón de ser del protagonista de nuestro Blog: el Pro-Ject CD Box RS2 Tube.
Elitismo de verdad en clave CD… y no sólo para unos pocos
Así llegamos a un reproductor de discos compactos definido “High End” por sus creadores y que cautiva de inmediato gracias a su preciosismo y singularidad visuales y a su impoluta ejecución mecánica. Un lector digital del que destaca en primer lugar su avanzado mecanismo de transporte con carga superior (con prensador del disco por fijación magnética) SUOS DM-3381, específicamente ideado para aplicaciones de audio. No obstante, esta fuente digital sobresale, en línea con lo que sugiere su nombre, por incorporar una etapa de salida analógica que mezcla válvulas de vacío (en concreto, una pareja de los populares dobles triodos E88CC) y una topología 100% balanceada.

Una sección fundamental esta última que es precedida por otro elemento fundamental: una sección de procesado digital (DAC) “premium” basada en uno de los reputados “chips” de conversión D/A PCM1796 de la estadounidense Texas Instruments. Debido a este estudiado “mix” de soluciones de ingeniería, el CD Box RS2 Tube está en condiciones de ofrecer una lectura virtualmente perfecta de las grabaciones acordes con el célebre “Red Book”, que establece las especificaciones “oficiales” del CD para aplicaciones de Alta Fidelidad o CD-DA. Volviendo al bloque de lectura, subrayemos que de su gestión se encarga uno de los avanzados servosistemas BlueTiger 88, al tiempo que la presencia de un prensador del disco con fijación magnética maximiza la estabilidad de giro, reduciendo el estrés inherente a un funcionamiento excesivo de la corrección de errores y mejorando la restitución sonora.

En paralelo, la cubierta superior del mencionado bloque está hecha, al igual que el resto del chasis, de aluminio premium irreprochablemente mecanizado, respetando una concepción de base con punto de masa central para minimizar los efectos de posibles vibraciones en el resultado final. En paralelo, los elegantes protectores de las válvulas de vacío que sobresalen en la zona posterior del panel superior no sólo acentúan la estética del Pro-Ject, sino que contribuyen a evacuar las calorías generadas por aquéllas. En el ámbito de la conectividad, se dispone de salidas analógicas balanceadas con conectores XLR y no balanceadas con conectores RCA que son complementadas por salidas digitales coaxial y óptica.
Un sonido fantásticamente relajado
Probamos el CD Box RS2 Tube con un amplificador integrado estereofónico HiFi ROSE RA280 y una pareja de cajas acústicas Wharfedale Dovedale, encargándose de las preceptivas uniones la alemana In-Akustik. Escuchando algunos de nuestros CD’s de prueba “clásicos”, caso de las imprescindibles grabaciones de la sueva Proprius, nos damos cuenta enseguida de que el Pro-Ject aporta un poderoso “plus” de calidez a la escucha, haciéndola (recurriendo a una expresión a veces utilizada muy a ligera que aquí rebosa de sentido) vistosamente “analógica”.

Lo corroboran de manera inapelable los coros del fantástico “Cantate Domino”, que pese a estar englobados en la zona superior del espectro, se expresan con una dulzura comparable a la de un lector de vinilos de altos vuelos… no en vano, los Proprius a los que nos acabamos de referir son 100% analógicos. La resolución, por su parte, es espléndida, al tiempo que las octavas inferiores se benefician de una configuración mecánica que por un lado asegura el aislamiento efectivo del disco en curso de lectura, y, por otro, reduce el trabajo del sistema de corrección de errores. Estamos, en definitiva, ante una cuidadísima fuente de música en la que los ingenieros de Pro-Ject han puesto su maestría en audio analógico al servicio del siempre sorprendente CD.
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